La historia de la Falda

La ropa siempre ha tenido un valor especial, no sólo es un artículo para protegernos de las inclemencias del clima, es una forma de comunicar y transmitir tanto personalidad como estado de ánimo. A lo largo de la historia también ha sido sinónimo de posición económica o clase social. 

La ropa poco a poco se abrió paso en la moda y durante este recorrido han surgido prendas que siguen presentes hasta el día de hoy. Un ejemplo de ello son las faldas. Toda mujer tiene una falda en su armario; pero esta prenda que en la actualidad es totalmente femenina en la antigüedad solían llevarla los hombres también.  
Sin duda, la falda es una de las prendas más longevas que existe y en este artículo ahondaremos en la historia de esta prenda y de su evolución.  

¿Cómo nace la falda?   

Las primeras apariciones podrían situarse por el año 3000 A.C. cuando la actividad principal era la caza. Mujeres y hombres las utilizaban por igual para protegerse del frío, aunque posteriormente serían para adornar el cuerpo. 

A medida que pasaba el tiempo las diferentes culturas lo fueron ajustando de acuerdo a sus necesidades. Para los expertos, la historia de la falda se remonta a el Antiguo Egipto cuando las mujeres llevaban faldas largas hasta los pies y los hombres arriba de la rodilla. Las faldas en esa época se confeccionaban con telas como el lino o algodón.    

En la Edad Media se confeccionaron con telas oscuras y pesadas, comenzaban bajo el busto y llegaban hasta el suelo, eran amplias y ceñidas en la cintura. Durante los siglos XVII y XVIII, el énfasis estaba en la cintura, motivo por el cual, abombaban las faldas con estructuras metálicas (crinolinas) para dar una visión más estrecha de la cintura.   Para pincipios del siglo XX se eliminaron estas estructuras y comenzaron a utilizar materiales menos pesados, aunque las faldas seguían llegando hasta el tobillo, lo que complicaba el movimiento diario. 

Durante la Primera Guerra Mundial, surgió la necesidad de llevar atuendos cómodos que les permitieran realizar tareas “masculinas”, surgieron así las faldas Midi, faldas abotonadas, con un dobladillo ancho, rígidas por debajo de la rodilla.  

Gracias a Coco Chanel durante los años 20´s surgió una falda más amplia y corta que facilitó el movimiento, reflejo de la situación que vivían las mujeres, una época de mayor libertad en cuanto a la forma de vestir y de vivir, que dio paso al derecho al voto en 1918.    

En los años 40 y 50, debido a la Segunda Guerra Mundial, al haber restricción a la producción, las telas se volvieron de mala calidad. La guerra provocó que las prendas femeninas tomaran apariencia masculina y que la falda fuera más estrecha y a la pantorrilla.   

Acabada la guerra, el glamour regresó a la moda y comenzaron a diseñarse gran variedad de faldas tanto en colores como largos.  

En los años 60 y 70 con el nacimiento del feminismo (1960), llegó el boom en 1965 cuando Mary Quant introdujo la minifalda, una prenda que no sólo fue moda, sino símbolo de la liberación femenina.      

Posteriormente la prenda mutó, más corta, más larga, dependiendo de las tendencias de cada época.  

Hoy en día contamos con cualquier variedad de faldas inimaginable, elaboradas en cualquier tipo de material, y estamos encantadas por ello.  
 

Y tú ¿Conocías la historia de la falda? 

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